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DE INVASORES A FUGITIVOS

 

Valentina & Cia


DE INVASORES A FUGITIVOS


Alejandro Agostinelli


¿En qué quedó el caso de la secta LUS? ¿De que se acusa a Valentina De Andrade y a a su pareja, José Teruggi? ¿Por qué nunca llegó la orden de captura a la Argentina? Si no hay cargos en su contra, por qué siguen prófugos? Aún no se pueden aventurar respuestas definitivas. Pero hay indicios que son útiles para intentar una aproximación. El papel que jugó el CAIRP en esta compleja historia de sectas, platillos y videos.


Lo que empezó siendo un grupo integrado por tenaces buscadores del contacto con los extraterrestres se había transformado en pesadilla algún tiempo antes que las repercusiones policiales del caso alcanzaran las primeras planas de los principales diarios de la Argentina y del Brasil. Desde hace cuatros años que veníamos reuniendo datos sobre Lineamiento Universal Superior (LUS) (1), en el marco de una ambicioso proyecto de relevamiento e investigación que incluye a los más diversos movimientos pseudo-científicos. Le echamos el ojo a este grupo cuando advertimos que, entre sus métodos para reclutar adeptos, sus inspiradores utilizaban el diseño de un platillo volador como cebo. Además, porque en el temario de las charlas, que ofrecían en la Capital Federal y varios puntos del conurbano bonaerense, anunciaban distintas materias que ya son tradicionales en el discurso de los gurúes de grupos pseudocientíficos(2).


Pero nuestro interés se incrementó cuan-do notamos que el asunto iba más allá de las simples conferencias. En síntesis, las charlas eran el anzuelo y los que mordían la carnada debían realizar un curso dividido en tres niveles donde tenía lugar un intensivo adoctrinamiento (en charlas, casetes, proyección de diapositivas y videos) y una posterior invitación, en muchos casos coercitiva, de sumarse al nucleamiento. Una vez allí se les prometía una preparación para que "tuvieran la oportunidad de estar entre los elegidos y ser salvos" (para lo cual debían demostrar una entrega total e infinita voluntad de trabajo bajo el lema: "a mayores sacrificios, mayores beneficios"), mientras se les infundía un creciente temor ante la pronta llegada de un sol apagado que, al chocar contra la Tierra, determinaría el ocaso de "esta experiencia cósmica equivocada".


En el momento cumbre de los cursos los iniciados debían reverenciar la voz o la figura de Valentina "mamá" de Andrade, quien, cuando descendía de su residencia de Londrina (Estado de Paraná, Brasil) para encontrarse con sus "hijitos" los llamaba --no se sabe si en un incomprensible rapto de afecto cósmico o revelándoles su verdadera condición-- "mis boludos". Sólo daba sus sermones a las selectas "conciencias de Luz" y era bastante común que los "vagos, negligentes o remolones" sean castigados por los jerarcas del grupo, quienes les impedían ver o hablar con Valentina. Muchos jóvenes que cayeron en esa pega-josa telaraña iridiscente reconocieron que se sintieron atraídos por el Lineamiento justo cuando atravesaban momentos de pesimismo o de malestar anímico y que, ya descreídos de las religiones tradicionales, descubrieron que allí alguien decía lo que deseaban escuchar. De Andrade denostaba al Dios judeocristiano (al que hacía llamar "el nefasto" o "el cosa") responsabilizándolo por las calamidades que padece la humanidad y se presentaba a sí misma como la encarnación de María Magdalena y continuadora de la obra de Jesús, aunque firmaba sus libros, poemas y cartas como V. d. A., Energía-Amor Materializada.


Sin duda, había una sistematizada estrategia de captación y detrás de los oradores funcionaba una aceitada organización (integrada por individuos que exhibían el clásico fanatismo sectario), con una doctrina revelada y una cosmogonía delirante que prometía develar absolutamente todos los misterios del Universo. Sin embargo, los senderos comenzaban a bifurcarse cuanto más tratábamos de acercarnos a las problemáticas personalidades de quienes integraban la cúpula del grupo: la brasileña De Andrade, el primer marido de ésta (el platense Roberto Olivera o Divino Apholus, vendedor de materiales ortopédicos, falso ingeniero y Supremo Comandante de la Seguridad Universal hasta 1987, año en que fue expulsado del grupo), el veterinario Carlos José Calvo (actual presidente del LUS) y el ex repartidor de soda de la localidad de Lobe-ría, Buenos Aires, José Alfredo "papá" Teruggi, quien no sólo reemplazó a Olivera en el corazón de la sacerdotisa sino que además él mismo comenzó a canalizar a las Individualidades Cósmicas.


Esa pesadilla empezó años atrás, decía-mos, porque de ella han dado testimonio varias decenas de familiares de adeptos y los escasos adherentes que, una vez apar-tados del grupo, vencieron miedos y se atrevieron a narrar su experiencia ante la mirada azorada de los investigadores del fenómeno sectario, que comenzaron a descorrer el velo con las primeras de-nuncias y confirmaron sus presunciones cuando llegó a sus manos un ejemplar del libro La verdad sobre Dios (3).


ANATOMÍA DE UNA SECTA POCO AMIGABLE


¿Por qué LUS puede ser considerada, sin temor al error, una Secta Destructiva (S.D. 4)? A continuación, comprimiremos los aspectos más relevantes, no sin asumir el riesgo de dejar detalles importantes en el camino: Permanecer en el grupo significaba aislarse del mundo (alejarse de amistades, la familia y hasta de los hijos porque estaban "para dificultar tu camino"); abandonar estudios y perder empleos (para realizar tareas a destajo dentro del Lineamiento); vender o entregar propiedades a los líderes (viviendas, fábricas, auto-móviles, etc.), que predican el desapego por lo material (mientras ellos nadan en frescas piscinas y manejan automóviles de lujo); rendir un culto fanático y sumiso a "mamá" Valentina y a su pareja (quienes disponen de la vida de los feligreses a su entero capricho); mentir sin pudor en nombre de Zuita, el Padre Universal Superior ("es válido porque total a vos siempre te mintieron"); entrar en graves crisis psi-cológicas una vez que aprendían a ver la vida en la Tierra negra como la muerte (algunas dudas que atormentaban a los adeptos: "¿Vale la pena vivir en un mundo así?", "¿No será mejor desencarnar en e-nergía cuanto antes para disfrutar el paradisíaco Planeta de Luz?"); ver pasar los días aterrorizados, pendientes del día final (recurso utilizado por los gurúes para mantener a raya a los fieles y sólo prometer la salvación, a bordo del platillo volante, a quienes se atenían a la férrea disciplina interna); considerar la transferencia energética (muerte) tan válida como el viaje en materia cuando llegase el apocalipsis (lo que a fines de 1990 --uno de los tantos momentos en que se habló de la fecha en que descenderían las naves de rescate energético-- hizo suponer que podrían propiciar un suicidio colectivo estilo Guyana); someterse a un estricto control disciplinario cuyo cumplimiento era evaluado a la hora de decidir quién sería premiado con un viaje a Brasil "para estar con mamá", quién corría el riesgo de la expulsión (regulado mediante planillas de horarios, de aportes económicos, compra de rifas, participación en sorteos y de méritos personales) y quién debía pagar costosas multas por "actos de negligencia" (p. ej.: llegar tarde a una cita); soportar la amenaza de destrucción energética, que dentro de un clima de credulidad ciega eso significa un padecimiento peor que la muerte (5); tener que aceptar las parejas sugeridas por los dirigentes así como las vedas sexuales de ocho meses "para descontaminar la energía" antes de volver a tener relaciones con otra persona (que, obviamente, deberá pertenecer al Lineamiento); conseguir dinero cueste lo que cueste para "seguir difundiendo las verdades" (girado al Brasil a través de la adepta Mónica Montagna, a cargo de la empresa Mon Amour, donde hasta no hace mucho funcionaba la imprenta de la secta); ser presionados para no intentar traer niños "a este mundo nefasto" (razón por la cual alentaban el aborto) y, llegado el caso (p. ej.: "de resistirse a comprender las Verdades"), deshacerse (en forma transitoria o definitiva) de los hijos que nacieron después 1981... Entre otras delicias ya difundidas a través de la prensa. Por todo esto, y mucho más, si el Lineamiento Universal Superior no es una secta destructiva, ¿las SD dónde están?


Pero hizo falta que la demencial espiral que se anidaba en el grupo fuera rela-cionada con la tragedia de Guaratuba (el crímen ritual del niño Evandro Ramos Caetano, de 7 años, y la desaparición de Leandro Bossi, de 6) para que la sociedad cobrara conciencia de que Valentina de Andrade lideraba una SD; incluso cuando no se puedan probar fehacientemente las vinculaciones del LUS con la secta de Osvaldo Marcineiro, el pai do santo que participó junto a Celina Cordeiro de Abbage y Beatriz Abbagge, esposa e hija del intendente de Guaratuba, de la ceremonia que culminó con el asesinato de Evandro, ni con la irresuelta desaparición del niño Bossi. Sin embargo, los únicos en condiciones de deslindar responsabilidades son De Andrade y Teruggi, que no sólo siguen siendo prófugos de la Justicia brasileña (que no canceló el pedido de prisión temporaria, aunque todavía no formuló pedido alguno de extradición) sino que siquiera tuvieron la delicadeza de pronunciar una sola palabra desde que se marcharon del Brasil para buscar (y encontrar) refugio en nuestro país. Por toda respuesta, el LUS envió a los medios de difusión a varios militantes de base que --con una falsa ingenuidad que daba vergüenza ajena-- se hicieron pasar por ex-miembros, logrando hacerse entrevistar por diarios y canales de televisión, en un vano esfuerzo por contrarrestar la ya irrecuperable imagen del Lineamiento.


LA DENUNCIA FAPES-CAIRP


Teruggi no es un "brujo" aislado ni la secta LUS es satánica. El miércoles 15 de julio llegaron los primeros cables y ellos informaban que "la policía civil del estado de Paraná, Brasil, investigaba las vinculaciones del ‘brujo’ argentino José Taruggi" con la desaparición del Leandro en el balneario de Guaratuba y con el pai Marcineiro, por el asesinato ritual de Evandro. Alfredo Silletta, titular de la Fundación Argentina para el Estudio de las Sectas (FAPES) y miembro consultor del CAIRP, se comunicó con nosotros para atar cabos y acordar una estrategia de investigación conjunta a fin de evaluar la verdadera magnitud del caso. Preocupados por el hecho de que nada indicaba que la policía brasileña estuviera al tanto de la per-tenencia de José Alfredo Teruggi al LUS, y siendo que ambas entidades conocíamos cabalmente los antecedentes del grupo, decidimos ofrecer, ese mismo día, una conferencia de prensa donde volcar los datos recopilados hasta el momento y dar nuestra propia visión de los episodios. Entonces expresamos que Teruggi era el actual esposo de Valentina de Andrade, que la pareja dirigía desde el Brasil la secta argentina LUS y difundimos un in-forme con sus características, que no eran las de una secta satánica sino las de una secta platillista; es decir, aquellas que utilizan al tema ovni como pantalla y método de captación y que no era una entre tantas sino, quizá, la más peligrosa de las que actualmente funcionan en el país, especialmente por la odiosa prédica que difunden y ejercen contra las criaturas menores de 11 años. Se dejó en claro que en la historia del Lineamiento no habíamos hallado rastros de rituales sangrientos, aunque sí de testimonios que mencionaban la entrega y posible venta de menores a personas ajenas al grupo. En varias páginas del libro, por lo demás, De Andrade había contundentes alegatos donde, por lo menos, se incitaba a mantener una distancia prudencial de los niños, ya que poseían "energías nefastas" y, según la ideología de la secta, ellas eran "peligrosas y contaminantes". Ya en 1991 el juez Miguel del Castillo había intervenido ante el caso de una mujer que abandonó a su hijo siguiendo las enseñanzas de Valentina y estos datos también eran manejados por investigadores de entidades afines (6).


-Una hipótesis preocupante. Nuestras primeras presunciones giraban alrededor de la siguiente impresión: si los hechos de Guaratuba finalmente se vinculaban con la secta no sería nada descabellado sospechar que el rol de la pareja fuese el de intermediarios -y no quizá de autores materiales- de tales delitos, aunque (por los claros antecedentes del grupo) no podíamos descartar que también pudieran ser sus instigadores. De hecho, la información que llegaba desde el Brasil era escasa, confusa y contradictoria, y los integrantes de la secta del pai umbandista Marcineiro (autores confesos del crimen de Evandro y presuntos secuestradores de Leandro) mencionaban datos que sólo involucraban incidentalmente a Valentina y Teruggi. El jueves 16 la FAPES y el CAIRP se entrevistaron con el Consul General de Brasil, Roberto Soares de Oliveira, muy interesado en conocer los pormenores del caso, y tres días después arriesgábamos en un matutino que, por el sesgo del material hallado por la policía en la residencia de la pareja en Londrina, no sería de extrañar que ésta hubiera "extremado su filosofía contra los niños"(7). El jueves 23 de julio, en una segunda conferencia de prensa, manifestamos que el LUS todavía tenía personería jurídica, pedida en abril de 1988, emitida el 18/4/91 e inscripta como asociación civil sin fines de lucro bajo el número 1/464221/3 (nunca hubieran osado inscribirse en cultos, ya que no se consideran secta ni religión), motivo por el cual habíamos entregado los antecedentes de la entidad a la Inspección General de Justicia, adjuntando un pedido de suspensión de la misma en la medida en que no se aclaren los hechos, pedido que se debería extender a la Dirección Provincial de Personería Jurídica (Finalmente se les canceló la personería pero... ¡por no tener las cuotas al día!). Luego presentamos en público al ex adepto del LUS Claudio Omar Rodríguez, un Licenciado en Ciencias de la Comunicación cuyo testimonio ratificó y amplió nuestra primera denuncia. En esa ocasión declaró que a fines de 1984, mientras estaban en Londrina, Carlos José Calvo y su mujer, la costarricense Ruth Uzaga Carrasquilla, habían sido presionados por Valentina y su ex, Roberto Olivera, para que entregaran a su hija, de un año de edad, a un matrimonio residente en el Brasil, cargo que Calvo sólo rechazó hace un año, en el programa Enfrentados, emitido por Video Cable Comunicación, cuando quién escribe le espetó el dato en forma de pregunta y él sólo atinó a responder: "¡Mentiras, mentiras!". Recuérdese que, en verdad, la mentira es uno de los principales instrumentos que enseñan en el LUS para cuidarse las espaldas y no desbordar las delicadas fronteras que separan a su doctrina de la apología del delito. En estos últimos meses Calvo jamás desmintió esa información.



- Más vale prevenir que curar. El 27 de julio de 1992, Alfredo Silletta, por la FAPES y quien suscribe, por el CAIRP, con el patrocinio del Dr. Mario Borgnia, denunciamos a la secta en la Asesoría de Menores N° 6 a cargo de la Dra. Elsa Arias. La presentación se fundó en el artículo 234 inciso 2 del Código de Procedimiento, en tanto que los menores integrados a la secta se encuentran "expuestos a graves riesgos físicos o morales". Otras de las finalidades de la denuncia era "pedir que la Justicia tome medidas cautelares para evitar la fuga de los líderes sectarios buscados en el Brasil". Al testimonio se le adjuntó un dossier con la historia del LUS que fue elevado al Juzgado de Menores a cargo del juez Ricardo Sangiorgi, que de inmediato inició una causa a pedido del asesor de Menores, Dr. Alejandro Molinas, caratulada como "Asesoría de Menores contra Valentina de Andrade sobre medidas precautorias". Los días 24 y 28 de agosto los representantes de ambas organizaciones concurrimos nuevamente a ese Juzgado, citados para ratificar la denuncia y ampliar los motivos por los cuales consideramos que estaría en situación de riesgo la integridad física y psíquica de los menores que se hallan dentro del área de influencia de miembros del Lineamiento. En esa ocasión adjuntamos un listado (con fecha 25/4/91) que contenía los datos de 153 integrantes del LUS, aclarando expresamente que respecto de esas personas "no existe acusación alguna sino que se trata de víctimas de un sistema de creencias perverso". A la vez, sugerímos importante citarlos a esa dependencia ya que podrían aportar valiosos elementos para la investigación. El expediente ahora está en manos del juez Miguel Angel Güiraldes, que expresó su interés en mantener la causa abierta y ampliar al máximo la indagatoria, convocando, incluso, a los adeptos con hijos menores para encargar las pericias psicológicas pertinentes.


UN ROSARIO DE EXTRAÑAS COINCIDENCIAS


-Pruebas no, presunciones sí. Si bien la policía y la justicia de Brasil no parecían disponer de pruebas que dieran pie para hacer acusaciones concretas contra los líderes del LUS, sí existían cierto número de presunciones para vincularlos con los publicitados hechos de Guaratuba. Cuando comenzaron a hilvanar los sucesos, todavía no tenían idea de que quienes investigábamos el caso aquí disponíamos abundante información sobre sus activi-dades, y mucho menos que esta información corroboraba -al menos parcialmente- los indicios recogidos por la policía civil de Curitiba y que habían llevado a una jueza de la localidad de Guaratuba, Anesia Edith Kowalski, a dictar, el 15 de julio, la previsión provisoria (cinco días para ser interrogados) a De Andrade, pese a permanecer prófugos. Esta medida no alcanzaba a Teruggi, como se informó, aunque los motivos no fueron aclarados. Sin conocer los elocuentes antecedentes en nuestro poder (especialmente los tes-timonios que vinculan a Valentina con la entrega de la bebita de Calvo, entre otros casos similares), el jefe de la policía civil de Paraná, José Maria Correia, consideró indicios suficientes los siguientes puntos:


1- El asesinato ritual de Evandro Ramos Caetano se esclareció el 3 de julio. A la mañana siguiente Valentina de Andrade y José Teruggi habían desaparecido de su casa en Londrina y no se presentan al ser reclamados por la Justicia para ser indagados.

2- El pai Osvaldo Marcineiro (uno de los asesinos de Evandro) confesó que el 11 de febrero secuestró a Leandro Bossi a pedido de Celina, la esposa del intendente de Guaratuba, Aldo Abagge. El secuestro de Leandro, habría dicho, fue ordenado "para entregárselo a una secta de argentinos".

3- Ese mismo 11 de febrero Valentina, Teruggi y unos treinta adeptos de LUS (en su mayoría argentinos) estaban en la ciudad hospedados en el hotel Villa Real. La madre de Leandro, Paulina Rudy de Bossi, es cocinera del hotel. Ella habría visto a Valentina conversando con su hijo.

4- El 6 de abril desaparece, en Guaratuba, Evandro Ramos Caetano, quien es asesinado al día siguiente. Ese día, como en el caso de Leandro, Valentina y Teruggi también están en la ciudad.

5- En la página 129 de su libro La verdad sobre Dios Valentina advierte a sus adeptos que se cuiden de los niños porque "ellos son instrumentos inconscientes de la gran farsa denominada Dios y sus nefastos colaboradores... Les recuerdo que aunque la materia sea pequeña, Su Energía puede, independientemente, encender fuegos en casas, objetos, provocar accidentes, náuseas, dolores varios, debilidades orgánicas o físicas, vómitos y otras consecuencias contra los que los rodean...".

6- El 23 de julio la policía de Londrina secuestró un video de tres horas de duración en el que Teruggi, poseído por Zuita, le ordena a Valentina: "Maten a la crianzinha (niñito) que yo pedí. Es riqueza energética..." (8).


ZUITA TIENE LA PALABRA


La primera objeción que formularon los defensores espontáneos de la pareja en torno del video que muestra a Valentina de Andrade abrazada a Teruggi, donde éste, poseído por el dios Zuita, pide que "maten al niñito", puso énfasis en el hecho de que se trataba de un fragmento "fuera de contexto". El periodista Luis Pazos, convocado por Correia para colaborar en la traducción (ya que la entidad extraterrestre también usaba giros idiomáticos propios de la Argentina), lo vio íntegro y describió la escena coherente con nuestros datos de archivo respecto de las "incorporaciones de las individualidades cósmicas" que experimentaron primero Olivera (1981-1987) y después Teruggi (1987- ?). Desde el principio hasta el final, Teruggi dramatiza en el video una canalización (channelling), típica de los médiums o "antenas" en trance: convulsiones, voz gutural, cascada y discordante, con los ojos siempre cerrados y movimientos mecánicos, similares a los de un robot. Ex-traña, eso sí, que Teruggi señale que los niños son "riqueza energética": en realidad, según la doctrina del LUS (al menos la que le conocíamos) los chicos son lo opuesto: desde el 27 de mayo de 1981 (fecha en que, tras la revelación recibida por Olivera, Valentina es nombrada representante de su dios) "las energías, almas o espíritus de los niños dejan de ser rescatables porque ellas habían quedado atrapadas en un ciclo interminable de reencarnaciones que producían cada vez mayor contaminación energética"(9). Pero esto podría no ser un contrasentido, ya que también explicaría la sonrisa burlona, por momentos infantil, que se dibuja en el semblante de paizinho Teruggi: Zuita estaría ironizando. Al revés de la secta liderada por Marceneiro, el objetivo del ritual donde fue asesinado Evandro se buscaba obtener dinero, riqueza y poder ilimitado para la familia Abagge. ¿Puede considerarse este documento una "confesión en cámara"? En un principio se pensó que sí. Al menos, así lo especificó el jefe de la policia de Paraná, José María Correia. Otro dato importante: el video del escándalo estaba fechado el 11 de febrero de 1992 a las 13.20. Horas más tarde, la pareja llegaba al Hotel Villareal (donde estuvieron alojados no más de cinco días) y desaparecía Leandro Bossi. Según todas las opiniones, secuestrado por la secta umbandista de Osvaldo Marcineiro.


-La desaparición de Leandro. La policía Brasileña dice que Marcineiro habría confesado que ellos entregaron al niño "una secta de argentinos" liderada por una brasileña. Paulina Rudy de Bossi, madre del Leandro, cree que su hijo permanece con vida porque supone que fue vendido a "un matrimonio extranjero". El 30 de julio, Marcelo Peláez, cronista de Canal 13, le preguntaba a Paulina si habló alguna vez con Valentina tras la desaparición de su hijo, a lo que ella respondió: "Sí, conversé con ellos cuando estaban tomando café (probablemente en el mes de abril). Me acerqué y le pregunté si ella era espiritista. Respondió que no. Entonces le dije que tengo un hijo desaparecido y pensé que podía ayudarme. Yo me metí en la cabeza que quizás él estaba en el Paraguay y entonces ella me dijo que no, que en el Paraguay no está. La televisión lo divulgó en todo Brasil y nadie dijo nada. Entonces pensé que estaba fuera del Brasil. Ella anotó mi nombre, el de Leandro y dijo que iba a consultar a gente que trabaja en ‘centros’ y cuando ella tuviera algo me iba a responder por teléfono o me escribiría una carta diciéndome con certeza dónde estaba Leandro. Pero ella no llamó ni escribió. Dijo que volvería a fines de mayo o junio. Pero tampoco vino." Paulina habla en un tono monocorde y está visiblemente alterada. A otro periodista le dijo: "Ella fue muy amable, muy espiritual le diría. Me dijo que iba a buscar a Leandro pero que necesitaba tiempo". Los cronistas que la entrevistaron la describen como una mujer extrañamente distante, como si supiera algo que prefiere ocultar. Ciertamente, cuando la odisea comenzó, ella indicó que vio a De Andrade conversando con su hijo. Más tarde, no volvió a mencionar este dato. En este punto, vale la pena preguntarse, ¿con esta actitud pretenderá no involucrar a Valentina para obtener la devolución de su hijo? La jueza que entiende en la causa, sin embargo, consideró que la prensa fue engañada por la policía ya que nadie vio a los líderes de LUS con el chico, y que ellos arribaron al Hotel Villareal 4 horas después. Pero en el diario Gaceta do Povo estaría la prueba de lo contrario, de que Paulina sí fue testigo de ese diálogo, según el periodista Luis Pazos, quien no se cansa de repetir que en esta historia ve una versión brasileña del caso de la joven catamarqueña María Soledad Morales.


-Tras la punta de la madeja. El 1° de agosto, la jueza Anesia Kowalski, a cargo del caso, ante Luis Diéguez, el segundo enviado del diario Clarín, se mostró partidaria de que Valentina de Andrade y Teruggi no tenían nada que ver con los hechos de Guaratuba y denunció que había recibido "amenazas y violentas presiones" de la policia civil para involucrar a la secta LUS. Kowalski mencionó que "es evidente que todo lo que ocurrió tiene connotaciones políticas porque están involucrados familiares del poder político" de Guaratuba y consideró "injusto que Valentina de Andrade y José Teruggi no puedan andar libremente por el Brasil" ya que "no hay ninguna prueba, ninguna consistencia en la acusación contra esta gente". En síntesis, la jueza daba a entender que la policía habría obligado a Marcineiro a que comprometiera a los dirigentes del LUS para entorpecer la investigación y desenlodar al intendente Aldo Abagge. También afirmó que Valentina quería declarar desde hacía diez días "pero me pide que levante la prisión temporaria para no ser detenida por la policía civil para no ser presionada o torturada." Para intentar esclarecer este enredo hablamos con un asesor del jefe de la policia civil de Paraná, que se declaró sorprendido ante la "inexplicable actitud" de la jueza, ya que "nunca quisimos imponer pruebas sino que hablamos de indicios y sospechas". Por otra parte, el funcionario negó que hubieran encontrado en el discurso de Marcineiro alguna vecindad estilística con el que caracteriza a los seguidores de Valentina de Andrade. Pero lo cierto es que la propia jueza no sería ajena a los raros entrecruzamientos sociales y políticos que parecen dominar a quienes manejan espacios de poder en Guaratuba. Cierta vez, Celina Cordeiro de Abagge, la esposa del intendente implicada en el asesinato de Evandro Ramos Caetano, adoptó una pareja de gemelos, a pesar de tener dos hijas propias. No deja de ser llamativo que, quien autorizó el permiso de adopción, habría sido nada menos que la jueza Kowalski. Hecho por el cual estuvo a punto de ser obligada a abandonar la causa. Por otra parte, la misma Valentina, en tiempos de Olivera, habría adoptado a un niño de tres años, de quien nunca se volvió a tener noticias. Hoy --si descontamos el holgado centenar de hijos espirituales-- tendría al menos una hija adoptiva, aparte de sus dos hijos naturales. La primera hija la tuvo con Zezinho, su esposo brasileño (la negativa, que ahora tendría unos 23 años y se marchó de su casa tras un tremendo en-frentamiento con su madre), y el segundo con Olivera, Roberto Alejandro Andrade Olivera (el positivo, de actualmente 14 años). Vale la pena recordar que en Guaratuba y alrededores hay más de diez casos de niños desaparecidos cuyo esclarecimiento sigue pendiente.


-¿Por qué Brasil no pidió la captura de la pareja? El policía civil Correia manifestó varias veces que pediría a la Argentina la extradición de la pareja. Para formalizar ese trámite viajaría a Buenos Aires, y la última vez prometió que lo haría durante la semana del 3 de agosto. Sin embargo, esto nunca ocurrió. ¿De qué se los acusaba? Ni por presunta complicidad en casos de asesinatos rituales ni por venta de niños sino por defraudación y posesión ilegal de armas extranjeras, encontradas en las bauleras de la terminal de ómnibus por Elizabeth Wigert, una veterana seguidora de Valentina. Allí también aparecieron los célebres videos, documentos personales, agendas y los trajes y capuchas que la secta usaba para "hacer trabajos con fuerzas energéticas", como lo esclareció el ex adepto Claudio Rodríguez. Según fuentes consultadas por el diario Clarín, tales cargos eran menores para que el gobierno brasileño se decidiera a iniciar una difícil gestión entre las cancillerías de ambos países. En la mansión del barrio residencial de Jardín Bella Suiza de Valen-tina fueron secuestrados los libros contables de la secta, donde se registraba una entrada diaria de un mínimo de mil dólares en cuotas de miembros: los adeptos con jerarquía abonaban 500 dólares mensuales y los miembros de base el 10 por ciento de su sueldo. Los adherentes insolventes debían entregar joyas, rodados y electrodomésticos, de cuya venta se ocupaban miembros de LUS residentes en Londrinas. Pero, ¿es cierto que Valentina quería viajar a Brasil a aclarar su situación? La jueza Kowalski dijo: "Yo quiero que venga a aclarar todo. Pero a la policía no le interesa". La policía argentina reclamó varias veces a sus colegas del Brasil el pedido de extradición (señalando incluso que la pareja sería localizable). Pero el caso ya se había empantanado y no se volvieron a tener noticias del asunto.


-A manera de conclusión. Si bien los indicios que conectaban al LUS con la secta de Marceneiro nunca fueron espectaculares, las presunciones de la policía civil de Paraná parece tener su fundamento. ¿Son creíbles las acusaciones que hace la jueza a José Maria Correia? Si la magistrada supone que el jefe policial trata de evadir el juicio del intendente Abagge, no lo consiguió pidiendo la captura de los dirigentes del LUS, ya que él mismo ha reconocido que "no hay ninguna duda de que Marcineiro y las Abagge cometieron ese crimen ritual creyendo que así el alcalde iba a ganar las elecciones". Resulta por lo menos llamativo el abrupto corte informativo. De un día para el otro, la noticia quedó diluida en la nada. Pero las preguntas sin respuesta se acumulan. ¿Por qué Valentina y Teruggi abandonaron Londrinas antes que sus nombres saltaran a la prensa? ¿Por qué Antonio Melluso -un miembro del Lineamiento que se quiso hacer pasar por un "simple empleado"- estaba coleccionando los recortes de los casos de Evandro y Leandro cuando la policía lo detuvo en la residencia de Valentina en Londrina? ¿Por qué los líderes del LUS no aclararon de inmediato su situación ante la Justicia? ¿Por qué Valentina de Andrade elegió justamente esas conflictivas playas para veranear con sus "boludos"? ¿Existe alguna conexión oculta entre el tráfico de niños, la secta LUS y los grupos de poder de Guaratuba? Hoy, replanteamos nuestra primera hipótesis de trabajo: uno de los objetivos fundamentales de los líderes del Lineamiento Universal Superior son económicos. Indudablemente, para Valentina el fin justifica los medios. Los niños, que cuentan con escasas posibilidades de merecer un lugar en el Universo de Zuita, podrían ser vistos como una interesante fuente extra de ingresos. Claro: esto no es una acusación sino una suposición basada en la observación de una serie de denuncias concretas hechas por ex adeptos que tanto la pareja desaparecida como otros dirigentes del Lineamiento deberían presentarse para esclarecer.


Ahora, que el caso alcanzó ribetes policiales, pareciera que los alcances de la secta LUS ya no necesitan ser abordados con la sutileza de la disquisición sociológica de los primeros tiempos. Hace exactamente un año, cuando difundíamos los primeros resultados de nuestra investigación (10) , lanzamos un pronóstico que lamentablemente se ha cumplido: la locura tiene que llegar a las primeras planas para que la sociedad se dé cuenta de lo que parece -y sólo parece- evidente. Sería deseable que nadie se vuelva a sorprender ante el "carácter incomprensible" de estos hechos, pero la naturaleza humana señala que esto no ocurrirá. Resta esperar, eso sí, que la difusión de estos hechos sirva para que seamos cada vez más los interesados en indagar las motivaciones reales que se mueven detrás del fenómeno de las Sectas Destructivas, previniendo su accionar con el arma más eficaz: por favor, lea cuidadosamente los objetivos del CAIRP en la contratapa de esta misma publicación.


DEMOLIENDO HOTELES


Diógenes Caetano, tío de Evandro, le contaba a un cronista de Canal 13: "Un determinado día llovió y se formaron charcos de agua en la entrada del hotel Villa Real y en aquel momento Valentina estaba por llegar. Entonces varios integrantes de la secta se sacaron las camisas, taparon todos los charcos de agua y extendieron las camisas como una alfombra para que ella pasara sin mojarse los pies. Esto demuestra el fanatismo de estas personas y qué son capaces de hacer cuando reciben una orden." Luego agregó: "Se reservaban un área delimitada, la cercaban inclusive con cuerdas y allí no entraba nadie. Allí dentro ellos cantaban, bailaban, practicaban deportes, pero nadie podía arrimarse a ellos. Cuando alguien se acercaba demasiado, le daba un grito y lo ahuyentaban..." Atemorizados, los empleados del hotel no querían saber nada con la prensa. Pero uno de ellos fue entrevistado con un micrófono y una cámara ocultas: "Se besaban hombres con hombres, se metían desnudos en la piscina; primero los hombres y, cuando salían, se metían las mujeres." Este retrato de la secta LUS en su lugar de recreación es consistente con su historia argentina: juegan al voley para "poner a prueba las energías", no permiten la proximidad de "energías contaminantes" (en este caso, la de los niños) y se practicaba cierta forma de indiferenciación sexual, ya que "en el Universo, las energías no tienen sexo".


LUGAR COMUN LA MUERTE


Para los discípulos de Valentina de Andrade el hecho de morir resultaba tan natural que podían tomarse a broma hasta la muerte de sus propios padres. La idea del suicidio, incluso, es vista como algo coherente con la doctrina revelada por las individualidades cósmicas. Andrea F., una adepta que vivió vertiginosos cuatro meses dentro de la secta, cayó en un pozo depresivo que la puso al borde de la autodestrucción. Decidió tomar distancia del grupo y con perspectiva y ayuda psicológica advirtió que le habían pintado un panorama planetario tan pavoroso que ya le daba lo mismo vivir que morir. A ella le tocaron tiempos difíciles: cuando aterrizarían las naves de rescate y todo llegaría a su fin. Era diciembre de 1990 y era cuestión de meses o, a lo sumo, de días. El tiempo se estaba terminando y el clima de paranoia que se respiraba dentro de la sede de Virrey Cevallos se tornaba inaguantable. "No había ningún tipo de preparación. Era como... la muerte, ¿entendés? Es igual a la muerte. Nada más que, supuestamente, te saca una nave... Y los privilegiados iban a ser rescatados en materia. Directa-mente, te hacían subir a la nave..." Para ser premiado con el "viaje físico" --explica Andrea-- "tenías que ser un robotito... Y adorarla a ella, por supuesto" Pero otros no tuvieron mejor suerte. En La Plata se acaba de abrir una causa donde se investigan por lo menos dos casos de adeptos que estuvieron a punto de adoptar o de ejecutar decisiones suicidas por seguir la doctrina de Valentina de Andrade.



LA ESTRATEGIA DEL SILENCIO


Carlos Calvo aceptó unas pocas entrevistas "a condición de no tratar el asunto de Brasil", como explicó ante los reporteros de Telefé Noticias. El mutismo fue la regla. "En su momento todos los que hablaron serán con-vocados", dijeron el 29 de julio a una perio-dista de la revista Noticias, en la ahora cerrada sede central. Calvo protagonizó un humorístico canje de palabras con un cronista del semanario Gente, a quien manifestó que sólo aceptaría un reportaje "si era en vivo". Cuando el periodista le dio a entender que las revistas todavía no vienen con monitor incorporado, Calvo dijo que sólo le interesaba estar en los programas de Neustadt o Grondona. La única ocasión en que aludió al caso fue el jueves 16 de julio, no bien trascendió la noticia, durante un debate con Alfredo Silletta emitido por Radio Mitre. Reconoció que hubo contingentes del Lineamiento veraneando en Guaratuba en los meses de febrero y abril (fechas que coinciden con los de la desaparición de Leandro y la muerte de Evandro) y ensayó una explicación inverosímil para justificar por qué Teruggi retiraba la patente del automóvil cada vez que abandonaba el hotel (motivo por el cual la policía tomó sus datos): "Lo hacía porque se oxidaba con el agua del mar". Pero indudablemente, el silencio más explícito fue el de la pareja interplanetaria. Hubieran tenido asegurado el derecho a réplica con sólo enviar un video cualquier canal de televisión, que difícilmente hubiera rechazado semejante primicia. Tendrán sus razones.


(1) Nuestras principales fuentes de información sobre LUS provienen de:


Libros, folletos, casettes de conferencias y afiches impresos por LUS y notas periodísticas editadas en medios gráficos, radio y TV.

Información propia recogida en distintos cursos y conferencias realizados por LUS desde 1988 (sedes de Virrey Cevallos y Flores, Salón de Liberarte, auditorios barriales, etc.)

Entrevistas personales a dirigentes de LUS (una por demás extensa a Carlos José Calvo, presidente de LUS, el 13/7/90) y a jóvenes que todavía pertenecen al grupo. (A título de curiosidad, con dos topos que se infiltraron en la sede del CAIRP).

Declaraciones de ex adeptos, que se alejaron en distintos mo-mentos históricos de la secta, y de personas cuyos hijos, hermanos, parejas o amigos estuvieron o todavía están dentro del Lineamiento.

Datos proporcionados por anónimos que se infiltraron en LUS con la intención de investigar el grupo y averiguar las actividades que realizaban allí familiares o amigos.

Intercambio con centros dedicados al estudio de las sectas (FAPES, SPES) y grupos dedicados al estudio del tema ovni (CIFO de Rosario, FAO de La Plata).

Entrevistas con personal del Departamento Central de Policía de la Capital Federal.


(2) Universos paralelos, universos radiales, centros generadores, reencarnación, sistema solar binario, soles apagados, alienígenas, médiums, posesiones, naves de rescate energético; una larga lista de neologismos (p. ej.: energías tríplices, vórtices energéticos, mallas prismáticas, etc.); y una terminología cuyo significado alude a conceptos que tienen que ver con el folklore del grupo (p. ej.: programaciones, plasmaciones, pirámides cósmicas, agentes de la nefasticidad, etc.). Vocablos éstos que, diseminados en la críptica y contradictoria doctrina del LUS, son el fruto de la conjuga-ción de ideas que importaron de estudios y creencias anteriores: Roberto Olivera, el canalizador, que cursó ingeniería, era aficionado al contactismo-ovni y leyó de ojito algo de astronomía; Valentina de Andrade, a quien iban dirigidos los mensajes, con una larga historia en su haber como sanadora y espiritista, quien en su juventud se relacionó con distintos cultos de extracción afrobrasileña. Una de sus anteriores parejas, por ejemplo, fue un curandero espírita llamado Zezinho. La doctrina surgió, entonces, de la mezcla ideológico-religiosa de ambos y de la suma, en fin, de sus respectivas obsesiones patológicas.


(3) De Andrade, Valentina; La Verdad sobre Dios; Talleres Gráficos Nuevo Graf-Art S.R.L, Buenos Aires, octubre de 1987.


(4) La definición de Secta Destructiva propuesta por el especialista Pepe Rodríguez en El Poder de las Sectas (Ediciones B, 1989, pp. 31) explica que se llamará así a "todo aquel grupo que, en su diná-mica de captación y/o adoctrinamiento, utilice técnicas de persua-sión coercitiva que propicien la destrucción (desestructuración) de la personalidad previa del adepto o la dañen severamente. El [grupo] que, por su dinámica vital, ocasione la destrucción total o severa de los lazos afectivos y de comunicación efectiva del sectario con su entorno social habitual y consigo mismo. Y, por último, el que su dinámica de funcionamiento le lleve a destruir, a conculcar, derechos jurídicos inalienables en un Estado de Derecho".


(5) Rodríguez, Claudio Omar; "Documento preparado para la conferencia de prensa del 23 de julio del FAPES-CAIRP"; subtítulo: Argumento para la acción del adepto, página 4.: En el texto, su autor explica que la energía, espíritu o alma sería reducida a lo que llaman "polvo cósmico": "Energía en estado de desintegración que tendrá el horror de mantener la conciencia pero inservible, solitaria y oscura para siempre".


(6) Es preciso señalar que la Fundación SPES (Servicio para el Esclarecimiento en Sectas), que dirige el psicólogo José María Baamonde, también conocía a fondo la peligrosidad de la secta, e incluso, a mediados del año pasado, ya había iniciado su propia campaña de difusión que le costó amenazas y una solicitada firmada por Valentina de Andrade en el diario Clarín.


(7) Agostinelli, Alejandro; "Corazón satánico", en Página/12, domingo 19 de julio de 1992.


(8) Esta declaración fue recogida el 28 de julio por Luis Pazos, cronista del diario Clarín que con sus notas sobre difíciles casos políticos y policiales ha jerarquizado el periodismo de investigación. No sor-prendió, entonces, que Pazos fuera uno de los enviados especiales que mejor cubrió la noticia en el Brasil.


(9) Rodríguez, Claudio, Op. Cit. Pág. 4


(10) Agostinelli, Alejandro; "Los invasores", Página/12, 13 de agosto de 1991. (Ver también el video: "Las sectas platillistas: Hacia una sociología de la creencia en los ovnis", CAIRP, setiembre de 1991.)